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una respuesta inesperada
desconcertante
un segundo de rotunda y absoluta soledad
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al saltar
puede ser que nos demos cuenta de que nunca habíamos hecho otra cosa distinta: caer en un interminable espacio vertiginoso en el que se cruzan miles de cosas que tambien caen...
y en el fondo...
no hay fondo.
por eso, quizas, es divertido saltar.
de otra forma, saltar, seria estúpido... lo que sería más estupido es saltar y darse cuenta de que sí hay fondo.
en ese caso, lo divertido sería que el fondo fuera una membrana elástica... lo estupido, sería que el rebote nos enviara de regreso al punto de patida.. cuando lo que queríamos era llegar al fondo... en fin..
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quisiera tener la certeza de que todo esto es una broma...me gustaría mirar desde fuera y confirmar qué tan ridícula me veo callendo en ella---esa verguenza podría ser más soportable... después quedaría el consuelo de que, al menos no era verdad.. pero comprobar lo indeseable sería... calamitoso.y lo más probable es que no haya nadie jugando a las payasadas... allá afueravoy fuera.
Sumergirse en un lago de emociones rojas, sanguinolentas, poderosas... destructivas y creadoraspara nutrise de todo eso que hace falta para poder respirar..Aún cuando en el intento, se pueda morir ahogado.. de esas mismas emociones indispensables para seguir vivos... que, como con magnetismo nos arrastran hasta que decidamos bebérnoslas..
Es inevitable... y no me pidan ahora que lo explique... quizás tiene que ver con nuestro origen.. ese origen mítico que no contabilizamos cada vez que celebramos un año más de vida..
y quizás.. ese origen perdido en la memoria sea ese océano rojo que nos grita desde nuestras entrañas que regresemos a donde pertenecemos.